Ene/Feb 2014  |  Núm. 5


Fraudes notables

Publicidad, sí, subliminal, ¿sí o no?


Aún cuando la eficacia de la publicidad subliminal para manipular la mente humana no ha sido probada de manera científica, es mucha la gente que aún cree en ella. La razón de que esto ocurra es la desinformación sobre este tema, una reseña sobre quien la promovió y su confesión sobre la falta de rigor científico en un buen inicio para corregir la percepción incorrecta que prevalece sobre la publicidad subliminal.

 

La influencia.

En la década de 1950, el hipnotismo y las técnicas de control mental se pusieron de nuevo de moda. James Vicary decidió probar la eficacia de la percepción subliminal con unos métodos diferentes, gracias a la televisión.

El experimento.

Este experimento consistía en la proyección de mensajes ocultos de forma intermitente en los fotogramas de la transmisión, de forma que en algunos de los fotogramas de la proyección se podían leer los mensajes siguientes: “beba refresco” y “coma palomitas”.

¿Los resultados?

Más tarde, el propio Vicary publicó los resultados, y mostró cómo el consumo de refresco y palomitas se había incrementado de forma notable: las ventas del refresco subieron un 18%, y las de las palomitas un 58%.

¡Caramba, reacción sin investigación!

Después de publicar estos resultados, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos advirtió de retirar la licencia de radiodifusión a quienes utilizaran tal método, y la Asociación Nacional de Radiodifusores prohibió la emisión de cualquier archivo con contenidos de tal índole.

Aparece el peine.

Casi una década después, la Fundación para la Investigación en Publicidad reclamó a Vicary para que les informase sobre los procedimientos llevados a cabo en el experimento con todo detalle. Pese a su insistencia, Vicary nunca los llegó a relatar. Otras organizaciones y medios audiovisuales intentaron repetir, sin éxito alguno, el experimento llevado a cabo años anteriores.

La confesión.

Finalmente, Vicary anunció en 1962 la falsedad del experimento, ya que éste nunca se había realizado, en la revista Advertising Age: "Todo lo que logré, creo, fue poner una palabra nueva en uso común. Y para un hombre como yo que se dedica a escoger nombres correctos para productos y compañías, se me debería examinar la cabeza por haber escogido un nombre como subliminal. Trato de no pensar en eso, todo fue un truco. Para aquellos que piensan que fue terrible... bueno; yo tuve la misma reacción cuando lo pensé por primera vez."

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