Jul/Ago 2015  |  Núm. 14




Dra. Muna D. Buchahin

CFE, CGAP, CRMA, CFI, MA
mdbuchahin@acfe-mexico.com.mx

En esta edición

Las trampas cognitivas

El pensamiento forense exige escepticismo, objetividad y el fundamento científico necesario, susceptible de ser comprobado.

Por ello, el auditor/investigador debe trabajar conscientemente para procurar que los mecanismos de razonamiento empiecen a funcionar cuando se enfrente a una realidad distorsionada.

El sesgo implica hacer una interpretación errónea de la información, que puede afectarnos en la toma de las mejores decisiones. Es decir, un caso se puede contaminar con falsas inferencias.


El perfil y atributos del auditor forense implican objetividad y el juicio profesional necesarios para dotar de confiabilidad absoluta la investigación que se realiza y, por tanto, asegurar que sus hallazgos y las evidencias sean relevantes, pertinentes, competentes y suficientes para que los resultados sean exitosos.

Tuve la fortuna de escuchar a la Dra. Patricia Bonnatti, disertando interesante charla sobre la razón y las emociones, y vinculé este tema con la importancia de los trabajos de auditoría/ investigación y la manera en que una distorsión en el pensamiento auditor o su modo de percibir la realidad puede incidir en el procesamiento de la información obtenida durante una revisión, y echar abajo toda la investigación.

El sesgo cognitivo es un efecto psicológico que produce una desviación en el procesamiento de lo percibido y lleva a emitir un juicio inexacto, que se da sobre la base de la interpretación de la información disponible, aunque los datos no sean lógicos o no estén relacionados entre sí.

Lo anterior nos puede llevar a buscar, únicamente la información que confirme y valide la “hipótesis del caso” que nosotros creemos y, al mismo tiempo, a discriminar y rechazar inconscientemente cualquier otro dato que pudiera contradecirnos. Estos sesgos pueden distorsionar nuestros resultados y propiciar que, erróneamente, establezcamos que -si los hallazgos están en contra de nuestra teoría- los desechemos de manera selectiva; es decir, elimino lo que no está de acuerdo conmigo, pero pondero lo que sí creo va de acuerdo a lo que pienso.

En otras palabras, una interpretación errónea de la información disponible o procesada puede causar el efecto de dar poca o demasiada importancia a ciertos aspectos, no solo para apuntalar mis conclusiones, sino encuadrar la hipótesis de modo tal que no pueda quedar duda de que los resultados encajan, establecen y confirman que la teoría planteada desde el inicio era la correcta.

La noción de sesgo cognitivo fue introducida por Daniel Kahneman y Amos Tversky, quienes establecen que el origen de esta trampa psicológica está basado en dos factores: uno es nuestra tendencia a decidir inconscientemente lo que queremos hacer antes de saber el porqué; y el otro, es nuestra inclinación a sentirnos más comprometidos por las cosas que nos gustan que por las que no nos gustan.

Lo anterior puede implicar una discriminación subjetiva, al escuchar solo lo que se quiere oír: efecto de comprobación; entonces, provocamos y vemos patrones donde no los hay, aceptamos sin más las pruebas que se ajustan a lo que yo creo, simplemente. Ni siquiera prestamos atención a aquella evidencia que pudiera aportar o comprobar otra información.

Las emociones son inherentes al hombre, lo que me lleva a reflexionar, ¿qué habilidades cognitivas debemos aprender, practicar o mejorar, para evitar que nos perturbe una emoción al grado que pueda provocar subjetividad en los criterios de una investigación? ¿Cómo evitar el prejuicio en nuestro trabajo auditor?

Varias ideas vienen a mi mente: no prejuzgar, aprender y desaprender; lo que significa tratar de captar y atender cada caso como si fuera la primera vez.


Bibliografía consultada:

Bonatti, Patricia. (2007). Los sesgos y las trampas en la toma de decisiones. U.B.A. Facultad de Ciencias Económicas, Argentina.

Gilovich, T., Griffin D. y Kahneman, D. (2002). Heuristics and Biases: The Psychology of Intuitive Judgment. Cambridge: Cambridge University.

Tversky, A. y Kahneman, D. (1981). «The Framing of Decisions and the Psychology of Choice». Science, New Series, Vol. 211, No. 4481.



Reporte a las Naciones 2014

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