Mar/Abr 2014  |  Núm. 6


Fraudes notables

Un escándalo para encubrir otro

La fiscalía de Manhattan procesó el martes a unos 80 ex policías y ex bomberos de Nueva York acusados de estafar por cientos de millones de dólares al sistema federal de ayuda a los inválidos mintiendo sobre su condición psiquiátrica, en ocasiones en relación con los atentados del 11 de septiembre de 2001.

La denuncia incluye a 106 personas y abarca un período que va desde enero de 1988 hasta diciembre de 2013, indicó en un comunicado la oficina del fiscal Cyrus Vance Jr.

"Muchos participantes cínicamente fabricaron reclamos de enfermedad mental como resultado del 11 de Septiembre, deshonrando a los voluntarios que sirvieron a la ciudad a costas de su propia salud y seguridad", afirmó Vance, citado en el texto.

Según el acta de inculpación, cuatro acusados "actuaron juntos para dirigir y asistir a cientos de solicitantes para falsificar invalidez en orden de obtener pagos del sistema federal de ayuda a los inválidos, además de sus pensiones".

Los interesados afirmaban haber sufrido un problema psiquiátrico que les impedía trabajar, como estrés postraumático, ansiedad o depresión. Muchos de los acusados utilizaron su asociación con los acontecimientos del 11 de septiembre, precisó la fiscalía.

El 11 de septiembre de 2001 dos aviones de línea secuestrados por terroristas se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York provocando su derrumbe y matando a unas 3.000 personas. La explosión afectó además a varios edificios aledaños.

Un tercer avión secuestrado se estrelló contra el Pentágono en Washington DC y un cuarto cayó en un descampado en Pensilvania luego de que los pasajeros se rebelasen contra los terroristas en pleno vuelo.

Una estafa sobre apoyos tras el 11-S involucra a policías y bomberos de Nueva York

Aunque los ex policías y ex bomberos de la ciudad de Nueva York afirman haber estado totalmente discapacitados, algunos con desórdenes de estrés postraumático tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, las fotos que aparecen en documentos judiciales dados a conocer este martes pintan algo totalmente distinto.

A uno podía vérsele a bordo de una moto acuática a otro detrás de los controles de un helicóptero.

Un instructor de artes marciales posaba con sus brazos cruzados.

Los ex oficiales son vistos en las imágenes conduciendo motocicletas, pescando peces vela, realizando saltos, corriendo maratones y golfeando, e inclusive dando entrevistas en televisión mientras venden cannoli en el famoso festival de San Genaro en Manhattan.

Ellos son algunos de los más de 100 policías y bomberos retirados que fueron acusados de una estafa a la seguridad social que involucra cientos de millones de dólares, según las autoridades.

Más de la mitad de ellos recibieron dinero luego de que afirmaron sufrir desorden de estrés postraumático tras los ataques al Centro Mundial de Comercio en 2001.

"Vamos a buscar cada centavo que esos ladrones deshonrosos que fraudulentamente sustrajeron, de manera de que los heroicos bomberos, policías, médicos y civiles que realmente arriesgaron sus vidas el 11 de septiembre de 2001 y que ahora están sufriendo por eso, puedan obtener el cuidado que urgentemente necesitan”, afirmó James T. Hayes, Jr., agente especial de Investigaciones de Seguridad Nacional de Nueva York.

La estafa duró más de dos décadas, e inclusive los estafadores recibieron entrenamiento de cómo comportarse con los doctores durante las consultas para calificar para los beneficios, según funcionarios.

“Como neoyorquino, como ciudadano estadounidense, solo puedo expresar disgusto por las acciones de esos individuos involucrados en esta trama, particularmente los 72 ex miembros del Departamento de Policía de Nueva York, que se han deshonrado a sí mismos, avergonzado a sus familias, con el abuso de este sistema”, afirmó el comisionado de la policía William Bratton durante una conferencia de prensa.

Los acusados recibieron en promedio más de 50,000 dólares al año porque afirmaron que ya no podían trabajar, según funcionarios. Muchos alegaron traumas relacionados con el trabajo causado por los ataques terroristas.

El monto total de dinero que se les entregó es de cientos de miles de dólares.

Los principales acusados son Raymond Lavalle, de 83 años, un abogado y ex agente del FBI, y ex fiscal del condado de Nassau; Thomas Hale, de 89 años, un consultor; John Minerva, de 61 años, un funcionario sindical; y Joseph Esposito, de 64 años, un policía retirado.

Ellos se encargaron de entrenar a cientos de oficiales a los beneficios, incluyendo muchos agentes retirados, para mentir sobre su condición psiquiátrica, según los fiscales.

Además, 72 de los acusados también recibían pensiones de la policía de Nueva York, ocho del Departamento de Bomberos, cinco del Departamento de Correccionales, y uno del Departamento de la Policía del Condado de Nassau.

A los acusados se les pidió retirar dinero de sus cuentas bancarias en cantidades menores a 10,000 dólares para evitar levantar sospechas, de acuerdo con los documentos de la corte.

Algunos de los que recibieron el dinero siguieron trabajando en labores como enseñar artes marciales, pese a que el diagnóstico que recibieron decía que quedaron tan traumatizados que eran incapaces de llevar a cabo cualquier tipo de trabajo.

Revisemos y analicemos este caso con pensamiento forense

Precisiones.

No todos los defraudadores pueden ser acusados de lucrar con la tragedia del 11 de septiembre del 2001.

¿Cómo lo sabemos?

Se afirma que el fraude inició en 1988 y duró más de dos décadas, 25 años para ser preciso, esto significa que un número de defraudadores ubicados entre 1988 y 2001 son reprobables, sí, pero no pueden ser acusados de lucrar con la tragedia del 11 de septiembre dado que su fraude fue anterior a este hecho, en cambio hay un número de defraudadores ubicados en el periodo del 2001 al 2013, que durante más de una década, 12 años para ser precisos, recibieron beneficios ilegítimos.

De entre todos estos datos se puede deducir que el manejo de la información encubre un escándalo mayor que el de lucrar con la tragedia del 11 de septiembre.

¿De qué escándalo se trata?

La falta de controles y pericia de las autoridades responsables de prevenir e investigar fraudes de estas características, en total les tomó 25 años parar el fraude y empezar a procesar a los defraudadores, muchos de ellos se beneficiaron de esta impericia durante 25 años, los señalados por lucrar con la tragedia del 11 de septiembre se beneficiaron por 12 años.

Luego entonces de todo lo que se pueda denunciar como preocupante ¿no es más preocupante la burla de los controles gubernamentales? Planteado en los términos patrióticos del lenguaje de la nota que describe la indignación demagógica del gobierno, ¿Quiénes les fallaron realmente a las víctimas? ¿Quiénes realmente los avergonzaron?

No es ético informar de manera parcial ni confiarse del manejo de datos hay que habituarse a examinar este tipo de hechos con el pensamiento forense.

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