May/Jun 2014  |  Núm. 7


perspectiva

El andamiaje de un acto corrupto: la persona y el entorno

La corrupción encierra en su núcleo una serie de elementos y situaciones básicas que forman sus engranajes. Podemos citar, entre otras, la presencia de una relación desigual en el que una parte ejerce su poder sobre la otra; el uso del engaño como medida de presión o estrategia de evasión de las consecuencias de nuestros actos; el deseo de obtener una ganancia o una ventaja injustificada; la supeditación de las expectativas de la sociedad respecto a las necesidades propias; la ausencia de valores éticos; o la pretensión de alcanzar una situación de impunidad. En resumen, anteponer el interés particular al colectivo. Estos escenarios prefiguran condiciones que favorecen la corrupción, pero de ninguna manera la hacen inevitable.

Para que esta se produzca, es necesario que haya un acto de voluntad explícito por parte de todos los actores involucrados. No basta decir que el funcionario se corrompe; es necesario añadir que frecuentemente el ciudadano lo acepta en vez de denunciarlo.

Es comprensible la fatiga de la ciudadanía ante una situación tan constante y repetitiva, pero ello no lo exime de tener que asumir la parte de responsabilidad social que le corresponda al contribuir con el binomio corruptor – corrupto.

¿Por qué se dan estas conductas? Evidentemente, hay un nivel de responsabilidad personal de quienes cometen este tipo de actos, sin embargo, existe un ambiente y un marco de referencia que genera condiciones propicias para que este fenómeno se produzca, y es, desde nuestra perspectiva, donde deberíamos enfocar el análisis; este ambiente lo podemos denominar como el Sistema.

Proponemos abordar el concepto de Sistema a partir de las tres esferas de acción social: economía, política y comunidad.

En cuanto al análisis del componente económico, entendido este como la toma de decisiones de un agente que busca maximizar su utilidad, debemos basarnos en responder a la pregunta de cuáles son los incentivos y los costos de incurrir en corrupción

Sobre la parte política, deberemos observar el entramado legal institucional, en donde se desenvuelven los actores, así como los equilibrios que se generan entre el conjunto de los que quieren hacer prevalecer su visión y sus intereses sobre la de los demás.

Respecto al componente comunitario, se incluyen elementos como costumbres, espacios de participación, educación, confianza, solidaridad, y valores.

Si estos tres componentes configuran lo que denominamos como Sistema, ¿qué elementos pueden incidir efectivamente en sus pilares? La transparencia, la fiscalización, el control interno de las entidades gubernamentales, los marcos legales y normativos, la regulación y los procedimientos sancionatorios, son los elementos que, de manera transversal, abarcan las tres esferas de acción social. Aquí resalta la importancia de las políticas públicas que un Estado diseña para minimizar los riesgos de corrupción.

Dados estos componentes, corresponde ahora cuestionarse ¿qué fuerzas dentro de la racionalidad de los individuos influyen en pasar del pensamiento al acto para cometer una conducta irregular? Esta pregunta será contestada en nuestra próxima entrega.

JMPMCPC. Juan M. Portal
CIA, CFE, CICA, CRMA
Presidente

 

 


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