May/Jun 2016  |  Núm. 19





Mark Blangger
Editor de la investigación, ACFE

Articulos del Fraude

La víctima más probable de fraude es...

Margarita es una maestra jubilada y viuda, con dos hijos y cuatro nietos. Richard, un médico en ejercicio, es un miembro de la facultad de un centro médico universitario. Adam es un estudiante de cuarto grado que sobresale en matemáticas, pero tiene una fuerte aversión por la limpieza de su habitación. John, un abogado, ha estado practicando la ley de impuestos por más de 20 años, y sus amigos están en un nivel social alto.

¿Cuál de ellos tiene más probabilidades de ser víctima de un fraude? Teniendo en cuenta los innumerables fraudes y estafas que los defraudadores utilizan, pues a menudo están bien pensadas, la respuesta podría ser una sorpresa.

Vamos a ver cuál de los cuatro “concursantes” resulta ser el desafortunado “ganador”.

Margarita

Margarita, de 86 años de edad, disfruta de su tiempo como voluntaria y a veces hace contribuciones monetarias a organizaciones benéficas locales y nacionales. También le gusta jugar varios sorteos y ha ganado hasta $ 100 dólares. Ella dice que no es el dinero lo que la hace jugar sino la emoción de pensar que podría vencer toda probabilidad.

Cuando recibió un cheque de $ 4,000 le dio una fuerte emoción y una sonrisa se dibujó en su rostro. El cheque parecía legítimo e incluía un aviso diciendo que ella era la ganadora del segundo premio de una lotería nacional que había entrado por correo. El anuncio explicaba que todo lo que tenía que hacer era depositar el cheque en su cuenta bancaria, pagar los impuestos requeridos y ponerse en contacto con el “agente de reclamaciones” en el número de teléfono proporcionado. Así que llamó al agente para cobrarlo. Sin embargo, los defraudadores, aparentemente sin experiencia, no esperaban que la ganadora de los $ 4,000 iba a resultar tan enérgica y curiosa. Margarita les preguntó si ella podía confiar en que se tratara de “una lotería legítima”. Margarita se sorprendió también cuando le dijeron que ella debería colgar si creía que no era confiable, y así lo hizo: ¡colgó!

Margarita llamó a Bob, su contador, quien le dijo que había evitado una estafa grave. Ella le dijo a Bob que, a pesar de que esto fuera una estafa, ella había disfrutado de la emoción de sentir que había ganado –aunque lo más importante es que estaba muy orgullosa de sí misma por haber cuestionado la legitimidad de la lotería–, algo que muchas personas mayores no hacen.

Margarita es sólo una de las millones de personas mayores que se convierten en blanco de una variedad de fraudes. Aquí hay algunas razones por las que estas personas podrían terminar en la mira de los estafadores:

El caso de Ricardo

Ricardo recibió lo que parecía ser un correo electrónico del administrador del departamento de Informática del centro médico de la universidad. El correo electrónico decía que el departamento estaba mejorando la seguridad de la universidad, y que lo hacían de forma rutinaria. Estaba dirigido a todo el personal del departamento, pedía proporcionar el nombre de usuario e información para que el departamento de TI pudiera completar las actualizaciones. Como sucede con la mayoría de los médicos, Ricardo accedió amablemente. Por desgracia para Ricardo –y la mayoría de sus pacientes– el correo electrónico era de un estafador, no del departamento de TI de la universidad.

El personal de la oficina del departamento no respondió al correo electrónico y recomendó que otros hicieran lo mismo. Sin embargo, para Ricardo la advertencia llegó demasiado tarde.

Casi todo el mundo ha recibido correos electrónicos similares, conocidos como phishing, que se dirigen a la mayor cantidad de cuentas de correo electrónico como sea posible, con el objetivo de atraer a cientos –incluso miles– de víctimas inocentes. Pero en el caso de Ricardo, el autor era un poco más creativo y astuto: se trataba de un caso de phishing de punta de lanza. Mientras que los correos electrónicos de phishing generalmente provienen de una fuente oscura tratando de conectar a grandes multitudes, el phishing de punto de lanza va dirigido a una población específica, como el personal de una universidad.

Los ladrones de la identidad, por medio de phishing de punta de lanza, componen lo que parecen ser mensajes legítimos de una entidad o de una persona con quien el destinatario llevaba a cabo negocios o con quien se comunicaba de forma regular –tal como un empleador, agente de seguros o de un banco¬–. Estos correos electrónicos con mayor frecuencia utilizan el mismo esquema de color, tipo de letra, idioma e incluso el logotipo del supuesto emisor, añadiendo así “autenticidad” al mensaje.

Ricardo no es el único. Otros profesionales inteligentes y altamente educados también han tomado sin darse cuenta el cebo y se han convertido en víctimas de este esquema o de delitos cibernéticos similares.

El caso del niño Adán

Los estafadores no tienen escrúpulos cuando se trata de realizar fraudes: lo cual aplica también para la edad de sus objetivos. Una encuesta realizada por Javelin Strategy & Research indica que los menores de edad son más vulnerables entre las edades de 6 y 11 años. Además, la mayoría de los padres no se dan cuenta.

Lo anterior le sucedió a Adán y a su madre, hasta que recibió una llamada en la que le preguntaron por qué no había reportado ninguno de los ingresos a los que tenía derecho como la madre, entonces, se dio cuenta de que el Número de Seguro Social (SSN) de su hijo había sido robado pocos meses después de su nacimiento.

El estafador utilizaba el número de Adán para obtener puestos de trabajo, comprar coches, alquiler de residencias y, por supuesto, acumular gran cantidad de deudas. Los controles de crédito de SSN de Adam descubrieron múltiples entradas bajo el nombre del autor, sin alguna referencia a Adán, lo que hizo pensar a los investigadores que él ya no existía.

¿Cómo obtienen los defraudadores el Número de Seguro Social de un niño? De acuerdo con familySecure.com, muchos niños reciben sus números de seguro social. La página web (entre otras) también incluye una lista de fuentes que podrían tener un registro de los números de seguro social de los niños:

Pero ¿por qué querría un defraudador robar el numero SS de un niño de 9 años de edad (o cualquier otro niño menor de edad) si no tiene crédito, ni activos, ni ingresos? La respuesta es sencilla: el SSN robado proporciona al autor un borrón y cuenta nueva en su historial crediticio para su hipoteca, pagos del coche y los ingresos que debería reportar a Hacienda.

El caso de John

Se trate de conocer un magnífico clima soleado o las perspectivas de realizar cierta ganancia económica en la ciudad de Sarasota, Florida, ésta siempre resultar ser atractiva para los bien educados, ricos o profesionales de cuello blanco. Muy conveniente también para John, aunque luego descubrió lo que reza el proverbio: “No importa lo que sepas, sino a quién conoces”.

Por ser un abogado de impuestos, John conoce todos los recovecos de los estados de cuenta, por no hablar de las complejidades de los códigos de los impuestos. También conoce a muchos de los residentes acomodados de Sarasota. A través de amigos, llegó a conocer a un rico residente de dicha ciuda, Beau Diamond, cuyo padre, Harvey Diamond, es autor de varios de los libros de salud más vendidos.

Debido a la notoriedad de su padre y el estilo de vida de Beau, el apellido Diamante alcanzó una alta estima dentro de la comunidad, lo que le abrió las puertas a Beau para aprovecharse de los miembros de mayor abolengo de la ciudad. La mayoría confiaba en Beau y no se molestaron en averiguar si estaba autorizado para realizar operaciones en valores extranjeros o si estaba registrado en la Comisión de Bolsa y Valores.

John llegó a escuchar rumores de que si realizaba inversiones éstas le devolverían excelentes rendimientos, y sintió así que se encontraba con la “gran oportunidad de hacerla”. Todo resultó ser un esquema de tipo Ponzi de $ 37 millones, planeado por Beau. Los inversores verían un retorno mensual del 5% sobre su inversión inicial, lo cual debió haber sido una alerta para inversores de finanzas inteligentes como John. Con el fin de prestar un beneficio tan alto, pagar a los inversores que querían retirar dinero y evitar la interrupción de su estilo de vida, Beau tuvo que vender más y más de estas supuestas “grandes oportunidades”.

Al final, a Beau le costó un total de $ 250.000 dólares y jamás vio ni huella de la supuesta gran oportunidad que se le había prometido.

Y la víctima más probable es...

Como se ha investigado y reportado por años, los adultos mayores, como Margarita, son muy susceptibles a los defraudadores. Sin embargo, según un estudio realizado por tres profesores de la Universidad de Waterloo en Ontario, Canadá, “No hay ninguna indicación clara de que el [fraude] sea más frecuente entre las personas de edad”.

Es obvio, a partir de las experiencias de Ricardo y John, que los profesionistas de cuello blanco también son susceptibles de ser objetos de fraude; pero a diferencia de la mayoría de las estafas dirigidas a la gente de la tercera edad, estos profesionales son con más frecuencia víctimas de fraude de inversión financiera –por lo general, aunque no siempre, del esquema Ponzi–. A pesar de que Ricardo no fue víctima de fraude financiero, tanto él como Juan son ejemplos de personas profesionales que no son tan inteligentes como se podría pensar cuando se trata de reconocer una estafa.

Luego está Adán, cuyo caso revela que incluso los niños inocentes, los cuales ni siquiera saben la definición de fraude, y menos aún cómo prevenirlo, pueden convertirse en víctimas.

Según un especialista en protección de la identidad de la FTC, Adán representa sólo una de las aproximadamente 140 000 personas que sufren un fraude de identidad cometido contra niños cada año.

Así que de nuestros cuatro concursantes –Margarita, Ricardo, Adán y John–: ¿Quién tiene más probabilidades de ser víctima de un fraude? Un estudio realizado por Cylab de la Universidad Carnegie Mellon indica que los niños son 51 veces más propensos a ser víctimas de fraude que los adultos, lo que hace que un menor de edad como Adán sea nuestro desafortunado “ganador”.

 

Blangger, M. The most likely victim of fraud is... Association of Certified Fraud Examiners.



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