Nov/Dic 2013  |  Núm. 4


Ángulos del Fraude

Examinadores de Fraude, Sí, pero certificados

investigarPara un examinador de fraudes experimentado conducir una investigación es generalmente un proceso que realiza de manera directa, ya que su experiencia le permite tener un prospectiva clara para lidiar con los posibles escenarios difíciles, desde hechos que pueden poner en riesgo su trabajo, hasta recopilar datos clave; recabar y analizar documentos a pesar de la renuencia que enfrente para obtener información, hasta lidiar con testigos y/o afectados, siempre renuentes a enfrentar y divulgar hechos que permitan ayudar al esclarecimiento del caso. Aun cuando no hay una fórmula para el éxito, los profesionales que nos dedicamos a esta actividad tan apasionante, debemos intensificar los esfuerzos para prevenir y disuadir el fraude en nuestra organización, y esto se logra al emplear las habilidades, conocimientos y la pericia necesarios, aplicados en nuestro entorno profesional para evaluar el riesgo de un fraude y proponer la implementación de controles que pueden ayudar a enfrentar los ilícitos. Esto es, tenemos un compromiso con el profesionalismo y la integridad.

En ocasiones se actualiza el clásico dicho: “el cliente es nuestro peor enemigo”, si consideramos que muchas veces somos llamados para atender un caso de posible fraude, sin que el requirente tenga la menor idea de lo que es la Auditoría Forense, o inclusive cual es el alcance de la investigación que requiere o solicita; o qué espera obtener como resultado. Más aún, si la investigación involucra a la alta administración, otros factores pueden complicar el caso. Ser proactivo y pensar más allá de lo que vemos, nos ayuda a dilucidar con un enfoque diverso.

expedientePor ello la suma de las habilidades y competencias adquiridas deben permitir considerar las contingencias que pueden surgir o derivar en problemas durante una investigación interna. En organizaciones que cuentan entre su personal con Examinadores de Fraude Certificados se mitiga el impacto de situaciones inesperadas durante el desarrollo de cualquier investigación o auditoría, conforme los datos estadísticos de ACFE, se conoce que en las empresas con CFE´s, los fraudes son descubiertos con mayor prontitud en un 50% de los casos y el promedio de pérdidas por fraude es de un 40% menor.

Lo anterior es resultado, sin duda, de las competencias y destrezas desarrolladas y que permiten tener la mente abierta a cualquier hecho inusual, aunado a la preparación profesional, conocimientos sólidos, lo que nos permite adelantar a los hechos; esto es, tener en claro la manera en que se puede prevenir, detectar o resolver y qué acción emprender cuando algo inesperado surge o se ha vuelto un problema. Un asunto, por grave que sea no debe trastocar nuestra mentalidad investigadora.

Los tiempos ya cambiaron. No es suficiente poseer un sólido entendimiento de los temas, sino mantener un compromiso constante por seguirse Ángulospreparando y desarrollando profesionalmente de tal manera que nos mantenemos informados y actualizados de los fraudes al día; aprendemos sobre el manejo en temas globales que permitan aportar y promover las mejores prácticas que se conocen conforme las tendencias al fraude en la actualidad.

Un valor agregado que debemos brindar a nuestra organización, consiste en proponer la creación de una Unidad Especializada Antifraude, o un área de Auditoría Forense, que integre a los mejores elementos en este tema, con un enfoque práctico para que desarrollen e implementen con éxito un amplio y efectivo programa antifraude, que les ayude para eliminar, detectar e investigar sucesos de fraude y conductas erróneas. La clave de éxito de estas áreas consiste en el perfil del personal, si seguimos con la idea que por la sola creación de ente se evoluciona en estos temas, nos habremos equivocado nuevamente.

scopeHacer a un lado los afectos, y contratar a los mejores profesionales en el tema, en razón de su capacidad, talento, competencias y experiencia, nos puede dar un primer paso para garantizar que estamos construyendo el bunker adecuado; nos permite asegurar de inicio que las herramientas, técnicas y metodologías para desarrollar y mejorar nuestros propios programas contra el fraude, van a ser realizados por expertos en el tema, y por otra parte, el mensaje que enviemos será el apropiado que les permita leer a los miembros de nuestra empresa, que en temas tan esenciales como la deshonestidad que pueda derivar en conductas inapropiadas, se fortalece sin lugar a dudas. Se hará evidente que existe un compromiso de honestidad.

La política antifraude inicia a partir de la formación y contratación del personal idóneo; la implementación de políticas y procedimientos organizacionales; de Línea Ética de denuncia; asumir el compromiso organizacional de cumplimiento claro de las funciones y entendimiento de las responsabilidades en los entornos.

La reflexión final que comparto, es que el factor humano, cuando se contrata únicamente sobre la base única de la amistad, de parentesco, por obligación o empatía, sin considerar que más allá del afecto, se debe asegurar que la persona cumple con la integridad y expertise en las funciones que realizará; y si como valor agregado es alguien de nuestra confianza, tendremos entonces la estructura para ser reactivos ante cualquier intento de conductas inapropiadas que pueda generarse. Es muy difícil que exista corrupción sin el factor de la complicidad.

Que no sea el apego lo que prive en la toma de decisiones. Asumir el riesgo no siempre es fácil; tomemos la iniciativa de realizar las cosas diferentes. Hoy día las capacidades de decisión son infinitamente más amplias Una elección inapropiada puede llegar a ser la peor carga jamás imaginada.

MunaDra. Muna D.
Buchahin Abulhosn

CFE, CGAP, CRMA, CFI, MA

Vicepresidenta

 


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