Nov/Dic 2013  |  Núm. 4


Notas Fraudulentas


Fraude de cuadritos


knoelderILUSIÓN DESTROZADA

“El belga Pierre Lagrange era, hasta hace poco, uno de esos escasísimos afortunados que podían sentarse en el salón de su casa y deleitarse con piezas de la exclusiva tribu de los expresionistas abstractos, acaso la de más pedigrí en el circo de las subastas de arte moderno. Este coleccionista afincado en Londres adquirió en 2007 Sin título, 1950, una característica action painting de Pollock por 17 millones de dólares (13 millones de euros) en la galería neoyorquina Knoedler & Company. Cuando este año quiso subastarla en Christie’s la obra fue rechazada. No era auténtica, le dijeron. Lagrange buscó entonces la opinión de diferentes expertos y llegó a la conclusión de que le habían engañado. El 2 de diciembre del 2012 presentó una demanda por falsificación en un juzgado federal estadounidense contra la veterana y respetada galería Knoedler & Company, esta, tras 165 años de vida, había cerrado dos días antes”.

UNA MEXICANA IMPLICADA

El fragmento de esta crónica periodística es apenas la punta de un iceberg de escandalosas proporciones en las que esta implicada una mexicana de nombre GLAFIRA ROSALES. El martes 21 de mayo del 2013, los periódicos de Nueva York informaron sobre su detención, he aquí la nota:

“Una marchante de arte mexicana fue arrestada este martes en el estado de Nueva York por no reportar al gobierno ganancias de al menos $12.5 millones tras vender cuadros que ella aseguraba eran de destacados artistas como Jackson Pollock, Mark Rothko o Willem de Kooning.

Glafira Rosales, quien obtuvo la ciudadanía estadounidense en el 2009, fue arrestada en el pueblo de Sands Point, en Nueva York, por presentar declaraciones de impuestos falsas y no reportar una cuenta bancaria en España, anunció la fiscalía del distrito sur de Nueva York. Varios medios de comunicación, incluido el diario The New York Times, escribieron sobre ella el año pasado luego que el FBI la investigara por supuesta venta de pinturas falsas.

pollockSegún las autoridades, Rosales vendió entre el 2006 y el 2008 una docena de cuadros que ella aseguraba eran de destacados artistas de expresionismo abstracto a dos prominentes galerías de arte de Manhattan por más de $14 millones. Al venderlos, la marchante decía que representaba a un cliente suizo que había heredado los cuadros y que quería venderlos y mantener su identidad anónima. Algunos de los cuadros también pertenecían supuestamente a un coleccionista español. El coleccionista suizo nunca existió, aseguró la fiscalía, y el español jamás fue dueño de los cuadros.

“(Rosales) no reportó que recibió al menos $12.5 millones en ganancias desde el 2006 al 2008. Además, Rosales recibió la mayoría de las ganancias de la venta de los cuadros en una cuenta extranjera que escondió y no reportó al IRS (Servicio de Rentas Internas)”, señala el comunicado de la fiscalía.

Rosales, de 56 años y dueña de la empresa Glafira Rosales Fine Arts, creada en octubre del 2006, enfrenta varios años de prisión y multas de miles de dólares”.

EPIDEMIA DE AMNESIA

En México un periódico de circulación nacional trato de recabar información sobre este caso pero se encontró con una explicable epidemia de amnesia.

“Una respuesta se repite en boca de subastadores, coleccionistas y críticos de arte cuando se les pregunta por la marchante de arte mexicana Glafira Rosales: “No he escuchado hablar de ella”.
Las huellas de Rosales en México parecen haberse esfumado. “No he escuchado hablar de la galerista Glafira Rosales y no creo que sea conocida en los círculos de acá”, opina Teresa del Conde, y con ella coinciden los subastadores Rafael Matos Moctezuma y Luis López Morton.

glafiraLa mayoría de los expertos consultados por REFORMA aseguran haberse enterado de su existencia cuando en diciembre pasado aparecieron las primeras informaciones en The New York Times sobre la investigación abierta por el FBI a raíz de la venta de un Jackson Pollock adquirido en 17 millones de dólares por el coleccionista británico Pierre Lagrange, quien demandó a la galería Knoedler por falsificación.

“En este momento todo el mundo se está desasociando del personaje, sobre todo los coleccionistas, que no quieren ver sus obras marcadas con el sello de la duda”, refiere el consultor Eduardo Gómez de la firma Trade in Art en Nueva York.

Desde 1993 Rosales empezó a suministrar a la galería alrededor de unas 20 obras de artistas como Willem de Kooning y Robert Motherwell, incluido el cuadro de Pollock motivo de la disputa.
Sin duda toda una nota fraudulenta que, por sus alcances, vale la pena darle seguimiento periodístico.

 

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