Nov/Dic 2017  |  Núm. 27


Un falsificador genuino

John Myatt, talentoso artista británico, parecía no estar destinado a ser conocido como el coautor del denominado fraude artístico más grande del siglo XX.

¿Por qué parecía no estar destinado?

Bueno, pues porque al principio pintaba e imitaba otros estilos sólo por diversión y para los amigos.

Ocurrió que más delante, al separarse su esposa de él, decidió imitar cuadros del siglo XIX y del siglo XX para ganarse la vida y así poder pasar tiempo con sus hijos. Al hacer esto, Myatt siempre tuvo el cuidado de advertir a los interesados (mediante una leyenda) que eran falsificaciones genuinas.

Es notorio hasta aquí que esta historia de vida va bien y no hay duda que resultan loables los móviles familiares y la actitud honesta del genial artista imitador.

¿Qué pasó? ¿Cuál es la explicación de que la conducta ética de artista haya sufrido un sesgo contrario?

Pasó que John Drewe, uno de sus mejores clientes, logró vender las imitaciones que le compró a John Myatt como originales; seguramente entusiasmado por lo conseguido, Drewe visualizó el potencial negocio y le contó a Myatt que comercializó como genuina una de sus imitaciones por 25,000 libras esterlinas, tentado y seducido Myatt se convirtió en cómplice del fraude y empezó a pintar famosos cuadros imitando el estilo de los autores originales. La investigación del caso estimó que pintó más de doscientas falsificaciones, de las cuales sólo se recuperaron sesenta.

En 1995 el fraude es descubierto y detectives londinenses arrestan a John Myatt, quien de inmediato confiesa y denuncia a su socio John Drewe. El artista ofrece devolver el dinero y coopera para investigar a su cómplice, resultado: él pasa cuatro meses en la cárcel y Drewe dos.

Después de ser liberado, Myatt siguió pintando, ¿falsificaciones?, sí, sólo que ahora, como originalmente lo hizo, sus pinturas advierten que son eso, falsificaciones. Myatt también colabora, de manera similar al célebre norteamericano falsificador de cheques Frank William Abagnale, con la policía de Inglaterra.

La notoriedad del caso es tal que ya se trabaja en un guion para producir una película.

¿Usted cómo la titularía?

De toda esta historia no olvidemos que de las doscientas falsificaciones sólo se recuperaron sesenta, eso quiere decir que es altamente probable que hay ciento cuarenta pinturas falsas realizadas por Myatt que siguen haciéndose pasar como originales. Buen punto, no cree usted, para incluirlo al final del film.

 

Fuente: https://johnmyatt.com/gallery-of-works/


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