Sep/Oct 2013  |  Núm. 3


El arte de defraudarte

"La zorra y el cuervo"
Un fabuloso fraude

trampa_osoExpresado en forma ruda y cruda el fraude como estafa implica una burla. Que así sea lo ejemplifica el estupendo relato corto atribuido a Esopo, titulado: "La zorra y el cuervo".

La fábula ilustra de manera concisa y precisa, lo vulnerable que se torna la condición humana cuando se trastocan sus más elementales defensas.

Su contenido desnuda lo que pasa cuando extraviamos nuestra capacidad para sopesar alcances y limitaciones personales, sencillamente, asevera la fábula, quedamos a merced de quien o quienes nos acechan.

Es todo un asalto a la inteligencia, nos dice el autor entre líneas, que el fraude, como sinónimo de engaño, se concrete gracias al alto porcentaje de participación del engañado.

extractoConsumado el ilícito, en el recuento de daños queda, como lo más grave de lo ocurrido, un defraudado ridiculizado por la astucia de quien, a base de manipularlo, lo indujo a entregarle lo que él bien sabía que estaba resguardado y fuera de su alcance físico.

Y es que por más que se busquen en la lectura y relectura de la fábula, atenuantes que no dejen tan mal parado al defraudado, una y otra vez el ridículo se confirma. No hay en ninguna letra, palabra o línea, indicios de intimidación o violencia alguna.

Es un fraude tan terso como su lectura.

zorra y cuervoAl analizar cada aspecto de la fábula se desgranan las preguntas:

¿De qué se vale con tanta eficacia el engañador?
¿Cuál es su mayor y mejor recurso?
¿Es esta fábula una exageración?
¿Acaso se han dado casos así?
¿Conocemos algunos?

Hasta la próxima entrega de otra reseña de la influencia del fraude en el arte.

 

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